El presente test tiene como objeto averiguar la conducta sexual de los internautas españoles mayores de edad. Más que un estudio sobre conductas, podríamos decir que es sobre preferencias y hábitos sexuales.
El test, que consta de 125 preguntas pretende, sobre todo, hacer especial hincapié en el “uso sexual” de la red. Este objetivo acerca mucho más la prueba a los hombres que a las mujeres, puesto que ellos “consumen” mucho más Internet para fines sexuales que ellas. No en vano, el 84% de las personas que han respondido al test son hombres, frente al 16% de las mujeres.
Como vamos a ver a continuación, entre los resultados del test destaca un dato al que estamos muy acostumbrados y es que los hombres tienen un índice de pulsión sexual más elevado que las mujeres, como viene siendo históricamente habitual.
De la misma forma, las mujeres dan menos importancia que ellos a cuestiones puramente sexuales. Digamos que “envuelven” sus necesidades y prácticas sexuales con alguna justificación emocional, no meramente física.
Antes de continuar con los resultados del estudio, es importante resaltar que el índice de fiabilidad del mismo es muy alto. Normalmente, cuando hablamos de encuestas, hay que intentar relativizar los resultados pues es muy difícil constatar que la persona que responde no miente. Tanto en un test de sexo como en cualquier otro tipo de estudio. Claro está que en esta encuesta el usuari@ ha podido inventar sus respuestas, pero el hecho de ser una prueba completamente anónima y hecha por Internet, asegura esa alta fiabilidad.
Ahora sí, repasemos los resultados:
El propósito de la encuesta ha sido cuantificar de alguna manera el índice de “pulsión sexual” de los españoles. Es decir, el grado de impulso o fuerza que lleva a una persona a conseguir la satisfacción sexual. El estudio se ha hecho durante un mes, en el que el usuari@ de Internet ha podido completar un extenso cuestionario, desde el que se han evaluado diferentes hábitos y preferencias sexuales. Un total de aproximadamente 82.800 personas han finalizado la encuesta (lo comenzaron alrededor de 700.000 personas), de las cuales la mayoría han sido hombres heterosexuales entre 18 y 23 años, que tienen Internet en casa y que viven con los padres.
La primera conclusión fundamental del presente estudio es que los hombres usan más Internet para satisfacción sexual que las mujeres.
El índice de pulsión sexual más alto lo tienen los varones residentes en Guadalajara y Las Palmas, seguidos por los que viven en Melilla, Barcelona, Baleares, León, Madrid y Almería. Sin embargo los abulenses son los que obtienen menor resultado.
Las mujeres Melillenses y Ceutíes son las que tienen mayor índice de pulsión sexual, seguidas de las palentinas y lucenses.
Parece que en las provincias con temperaturas más cálidas la sexualidad está más a flor de piel que en otras con clima más severo. Esto no es de extrañar pues en los países con climas más cálidos, la sexualidad se vive de manera más abierta que en aquellos donde el sol luce con menos intensidad.
Otro dato concluyente y curioso sobre el estudio, es que las mujeres usan mucho menos Internet que los hombres y tienen el impulso sexual más bajo –hasta ahí el resultado no sorprende- pero en todas las variables del test que han medido factores relacionados con el atrevimiento y experiencia, hombres y mujeres están muy igualados. Es decir, la mujer es tan “atrevida” y “experta” como lo pueda ser él.
Un dato lógico si tenemos en cuenta que en la sociedad actual la mujer ha cobrado notable protagonismo: trabajadora, independiente y sexualmente más activa son algunas de las razones por las que se refleja en el test que la experiencia sexual y apertura a probar cosas nuevas o experimentar abiertamente con la sexualidad no es sólo del dominio masculino. En este punto también hay que tener en cuenta que, tanto en hombres como en mujeres, el segmento de edad entre los 30 y 39 años, es donde se reflejan los resultados más altos en cuanto a estas variables, lo que es lógico, pues la experiencia es un grado y es normal que puntúe alto en estas edades.
Otras conclusiones de interés:
- Fidelidad. Las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%). Un dato que contrasta también con los tópicos establecidos. Tradicionalmente ellos eran más infieles que ellas.
En este punto hay que tener en cuenta algo muy importante y es que en un test no es fácil responder a cuestiones de fidelidad con opciones de respuesta cerrada, pues no existe una definición universal de lo que es o no es infidelidad. Cada persona o pareja tiene sus propios códigos y mientras que para alguien un simple flirteo o el intercambio sexual a través de Internet -por poner un ejemplo cercano al estudio- puede ser motivo de infidelidad para otros, el contacto sexual directo es condición imprescindible para considerarlo como tal.
Tanto para hombres como para mujeres, la fidelidad sexual está considerada como algo muy importante en la pareja, sin embargo ambos sexos son infieles. En un estudio realizado en los años 80 (Malo y Cols., 1988) el 42% de los hombres reconocían haber sido infieles una o más veces. Las mujeres, por el contrario, eran más consecuentes con la afirmación anterior y como consideraban la fidelidad como algo fundamental, cumplían con ello. Sólo el 17% de ellas reconocía haber tenido alguna aventura y casi nunca con más de una persona. ¡Cómo han cambiado los tiempos!
- Las primeras relaciones sexuales con penetración son entre los 18 y 21 años. El 43% en el caso de los hombres y el 36% en las mujeres, de manera que se ajustan a la media.
- Los hombres varían más de pareja, incluso afirman haber tenido relaciones sexuales en la misma semana con más de una persona distinta pero, curiosamente, el resultado se iguala de manera considerable entre hombres y mujeres a la hora de marcharse de la casa de un compañer@ sexual sin despedirse. Después de un encuentro sexual fortuito, se entiende. Una actitud, ésta, que se podría considerar en el pasado como “muy masculina” es ahora también compartida por las chicas.
- Con mucha diferencia (65% frente a 27%) las mujeres son más fogosas que ellos en la cama. Gimen y exteriorizan más las emociones en el momento del clímax.
- Las posturas favoritas tampoco han sufrido grandes variaciones respecto a los gustos que solemos conocer: ellos prefieren la posición del perrito y a ellas les gusta más estar encima del chico.
- Otra curiosidad a tener en cuenta es que ellas son más abiertas a la hora de experimentar con prácticas de diferente orientación sexual (homosexualidad en caso de ser hetero y viceversa) y compran más juguetes sexuales en tiendas especializadas, como sex shops. Sin embargo no pagan por tener relaciones sexuales; el 2% lo ha hecho alguna vez, frente al 28% de los hombres que sí ha pagado por tener relaciones sexuales con alguien.
Este curioso resultado viene a ser el reflejo de toda esa evolución femenina de la que hablo en este estudio y que se manifiesta en nuestra sociedad de forma palpable, no sólo en estudios sobre sexualidad sino de cualquier otro tipo. En el terreno sexual concretamente, la mujer ha descubierto que su sexualidad es tan importante como pueda ser la de un hombre. No porque los hombres consideren que ellas no importan, ojo, sino porque la historia nos trae un pasado terriblemente machista, que no es fácil anular. Poco a poco, la mujer ha aprendido a aceptar su cuerpo, conocerlo y experimentar con él. Como veremos a continuación la masturbación tiene mucho que ver en este cambio, pues en el momento que la mujer ha aprendido que masturbarse es sano y que ayuda a conocerse mejor, la búsqueda del placer a través de juguetes y nuevos experimentos es sólo la puerta para evolucionar hacia una sexualidad más completa y madura.
Por eso quizá ellas experimentan más, porque están explorando terrenos nuevos en toda su sexualidad y están evolucionando con mucha rapidez. El hombre no es que se quede atrás, pero siente que tiene, si cabe, más presión, más expectativas que cumplir… Y suele ser un poco más reacio a experimentar con determinadas cuestiones, como la homosexualidad o juguetes que puedan llegar a cuestionar su hombría, etc.
- Respecto a la masturbación, queda derribado ese falso mito de que las mujeres no se masturban. Lo hacen igual que los hombres, aunque con menos frecuencia que ellos. El 73% de los hombres lo hace unas dos veces por semana, frente al 40% de ellas.
- Los hombres se excitan sexualmente por contacto visual: viendo revistas o pelis porno, mientras que las mujeres necesitan imaginar escenas excitantes para motivarse. De la misma forma, ellos consumen mucho más porno que ellas, mientras que los juegos y fantasías sexuales en las que son atadas o amordazadas son las favoritas de las mujeres. -Por supuesto, esto no quiere decir que en la vida real les guste que esto suceda…Hablamos de fantasías no lo olvidemos.
Estos datos mantienen, como casi todo el estudio, los resultados obtenidos en otros estudios sobre sexualidad.
En cuanto a Internet se refiere, ya hemos mencionado que los hombres son los que más lo usan para ver páginas de sexo (72% frente al 22%). A través de la vista el hombre “alimenta” sexualmente de manera muy poderosa, de ahí que consuma mucho más Internet “sexual” que la mujer. Algunos lo hacen en el trabajo, pero la mayoría espera a estar a solas en casa para acceder a este tipo de páginas. Les encanta el vídeo amateur (casero), coleccionan fotos y no son muy partidarios de pagar por acceder un sitio con contenidos de adultos.
En el caso de ligar, ellas y ellos prefieren hacerlo a través de chats y por escrito, seguido de encuentros con webcam. Curiosamente, el 85% de las mujeres y el 80% de hombres tienen sexo con personas con las que han quedado a través de Internet, en encuentros reales. En el caso de las mujeres, tienen relaciones sexuales con su futura “cita real” antes de conocerse en persona, es decir, vía Internet (ellas siempre sobre seguro…) con más frecuencia que los hombres y es que el 19% de los hombres y el 13 de las mujeres opinan que Internet está, precisamente, para eso, para tener sexo…
En general, este estudio demuestra que Internet es una poderosa vía para consumir o practicar (como se quiera llamar) sexo. Y, sobre todo, también nos demuestra que pese al avance de los tiempos y la apertura de la sociedad frente a temas sexuales, la mayoría de las preferencias de este tipo siguen siendo las mismas de siempre.
Las mujeres necesitan más atención emocional para poder satisfacerse sexualmente y los hombres no dependen tanto de estímulos emocionales como físicos. La sexualidad no ha cambiado tanto a lo largo de la historia, la sexualidad en sí. Lo que ha cambiado es la manera de vivirla, de expresarla, de entenderla…
Nuestra sexualidad es un aspecto más de la vida, dentro del que se puede abrir un extenso abanico de prácticas concretas, gustos sexuales, hábitos con la pareja, nuevos descubrimientos… etc.
Lo que ha venido a demostrar este estudio es que esas preferencias y prácticas habituales no son especialmente novedosas respecto a lo que ya conocemos. Los tiempos cambian, la sexualidad, la expresión de nuestra sexualidad, cambia en la medida en que las personas evolucionan: por ejemplo, la manera en que la mujer ya no teme abrir su sexualidad al hombre o a sí misma, el que tanto hombres como mujeres expresen sus preferencias en voz alta (en este caso a través de una encuesta), el que nadie se escandalice por hablar de prácticas que siempre han existido (aunque en voces calladas) como el sexo anal, masturbación femenina, homosexualidad, etc.
Por último, algo que se echa en falta en esta encuesta es la ausencia de factores relacionados con la homosexualidad. La mayoría de las personas que completaron el test han sido heterosexuales, por lo que nos hemos podido hacer poca idea de los gustos, hábitos o índice de pulsión sexual de las personas que tienen prácticas homosexuales.
La sexualidad es una, la combinación de todos los elementos que la pueden configurar para que sea sana y abierta es lo que nosotros transformamos viviéndola.
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| Lorena Berdún |
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