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Conclusiones 2008 por Virginia Crener


1. INTRODUCCIÓN.

Por tercer año consecutivo, Sexole vuelve a sorprendernos con su Test del Sexo, consolidándose en su fiabilidad respecto de los cuestionarios auto-administrados en materia de preferencias y hábitos sexuales.

Más de 130.000 cuestionarios completados han sido tenidos en cuenta este año para el tratamiento de datos y nos han permitido comparar resultados con las ediciones anteriores, pudiendo deducir de manera extremadamente fiable conclusiones reveladoras.

Por ejemplo, hay que empezar a plantearse seriamente por qué los aficionados de los equipos de fútbol más modestos como el Recreativo de Huelva o el Espanyol poseen de media un Índice de Pulsión Sexual (cuantificación de la erotización en función de los comportamientos y preferencias sexuales de los participantes) superior al de las aficiones del Real Madrid o del Barcelona. Por segundo año, las aficiones del Recreativo y el Espanyol se sitúan en los primeros lugares de esta liga sexual, mientras que aficiones como las del Racing o Deportivo vuelven a situarse en los últimos lugares respecto al IPS.

Igualmente, las variables geográficas arrojan cifras similares, prácticamente idénticas año tras año, lo que nos permite afirmar que los residentes de las Islas, del continente africano (Ceuta y Melilla) y de las dos grandes ciudades españolas (Madrid y Barcelona) son los más calentitos del país, mientras que al norte y muy concretamente en las comunidades de Euskadi, Navarra y La Rioja siguen estando los más fríos en materia sexual.

Pero este año aporta nuevas ideas a analizar, con la incorporación de algunas preguntas diferentes respecto a los cuestionarios del año anterior.

Por este mismo motivo, no nos es posible comparar los resultados completos de año en año, ya que el IPS del 2008 se ha obtenido con variables distintas a las del 2007. Podemos, no obstante, volver a observar las clásicas diferencias entre hombres y mujeres (siempre con resultados más altos ellos que ellas) o incluso entre orientaciones sexuales (siendo los bisexuales los más “salidos” del panorama erótico.)

Vamos, pues, a analizar los resultados obtenidos de manera más profunda, extrayendo las conclusiones que nos suscitan.


2. SUSPENSO EN IGUALDAD.

Aunque el avance de las mujeres en el conocimiento y en el uso de su sexualidad sigue siendo notorio, los hombres vuelven a obtener las puntuaciones más altas en todas las escalas que mide el IPS:

  • En el uso de Internet para satisfacer deseos sexuales se encuentran las mayores diferencias entre hombres y mujeres. Internet es un medio esencialmente visual, lo que podría explicar que al hombre, quien utiliza prioritariamente este sentido para su excitación, le sea de especial utilidad. A través de su PC, el hombre puede conectarse a páginas pornográficas o contactar con personas para tener experiencias virtuales (el 37% de ellos admite haber mantenido cibersexo.) Internet, además, le ofrece la discreción de la conexión: desde su habitación (en el caso de jóvenes que aún viven con sus padres), desde su espacio en la casa (hombres casados que buscan un pequeño desahogo) o incluso desde su oficina (más del 20% reconoce seguir mirando páginas pornográficas desde su trabajo: los cortafuegos y programas espía para evitar que uno ande mirando imágenes sugerentes en lugar de trabajar, parece ser que no acaban de funcionar.)

  • La segunda gran diferencia la encontramos, como no, en la escala de Autoerotismo: las mujeres se masturban mucho menos que los hombres, por más que los sexólogos nos empeñemos en repetir hasta la saciedad cuan saludable es dicha práctica, y como sólo a través de la masturbación se puede alcanzar una sexualidad completa y satisfactoria. Esto sugiere que el deseo puro, el que no está alimentado por la fantasía sino por las sensaciones es mucho más elevado en el hombre que en la mujer (independientemente de su orientación sexual.) Así que sí, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que los hombres son más “salidos” y sexuales que las mujeres. Una de las teorías que se baraja últimamente es que, precisamente porque la mujer no logra la satisfacción con la facilidad con la que la logra el hombre, su libido se ve resentida: digamos que le cuesta un esfuerzo mayor, tanto acompañada como a solas. Ello provoca que merme su deseo y en consecuencia la práctica del onanismo.

  • Y por cierto, hablando de libido y deseo, la escala de libertinaje - que mide precisamente ambos decatipos - arroja serias diferencias entre hombres y mujeres. Estas tres primeras escalas correlacionan especialmente de la siguiente forma:

    • El deseo es mayor en el hombre, que por ello practica más la masturbación y busca medios discretos y fácilmente accesibles para poder entregarse a la autosatisfacción como es Internet. El deseo es menor en la mujer, que por ello practica menos la masturbación y por lo tanto no hace un especial uso de Internet para poder encontrar una manera discreta y fácil de hacerlo.

  • Otra escala cuyas diferencias entre géneros es más que evidente, es la llamada “amoralidad.” La amoralidad mide la capacidad que tiene la persona para saltarse las normas de la moral positiva (la moral más o menos común a la sociedad en que vivimos) para poder satisfacer sus fantasías o deseos sexuales. El hecho de que el hombre tenga más deseo, se masturbe más y utilice más medios, hace que busque, también, nuevas experiencias aunque ello conlleve, a veces, traspasar lo moralmente aceptable. Este tipo de escala no mide, en absoluto, la moral relacionada con lo legal y no se ha hecho ninguna pregunta que pueda inducir a pensar que el hombre estaría dispuesto incluso a traspasar lo legalmente establecido, pero, en cualquier caso, parece que pudiera tener más facilidad para llevar al límite sus sensaciones mientras que la mujer permanece dentro de lo ético y aceptable.

  • Las otras dos escalas, como en el 2007, puntúan con menores diferencias, siendo incluso sutiles, si bien los hombres obtienen en ambas puntuaciones más elevadas. La experiencia es más o menos similar aunque existe un tema curioso: las mujeres son las que antes se inician en las relaciones sexuales (16 años frente a los 19/20 de los hombres). Sin embargo los hombres las superan en variedad de experiencias. Parece que ellos se ponen las pilas enseguida.

  • Respecto a la escala de atrevimiento, la que menos diferencias ofrece, nos da una idea de la creatividad y originalidad de la mujer, quien a pesar de vivir menos experiencias, tener menos deseos, satisfacerse mucho menos, utilizar menos Internet y ser menos capaz de traspasar los límites de la moralidad positiva, es casi tan atrevida como el hombre. A la mujer le gusta el juego, el morbo, lo original. Quizás en unos años, cuando consiga medir mucho mejor sus deseos y añadir mucho más libido a su vida, esta escala de atrevimiento sea, sin duda, la primera en la que superará al hombre.

Por último, resulta interesante analizar la influencia del paso de la edad tanto en hombres como en mujeres respecto de su sexualidad. Y, una vez más, no nos ponemos de acuerdo. Las mujeres con mayor IPS fueron las de edades comprendidas entre los 40 y los 49 años: la madurez emocional y la experiencia hacen de nuestras cuarentonas, las más sexuales del panorama español. En cambio los hombres con mayor IPS (51'1) fueron los de entre 30 y 39 años manteniendo un IPS más que interesante hasta los 59 años, en donde empieza a descender significativamente hasta un IPS de 44'6 a partir de los 65 años.

Pero diferencias inter-géneros aparte, vamos a seguir analizando los datos recibidos.


3. SATISFACCIÓN, CELOS Y CINTAS DE VÍDEO.

Desde luego, no siempre se logra alcanzar la satisfacción completa en una relación sexual. Pero, ¿qué hacer entonces? Sólo la mitad de las mujeres se atreve a admitir a su pareja que se ha quedado insatisfecha y solicitarle que le realice alguna práctica más para poder llegar allí donde él ya llegó. Pero lo más curioso es que más de un 35% de los hombres, ¡tampoco se atreve a decir nada! Parece increíble que en la época de la información y de la comunicación exista tal cantidad de hombres y mujeres que mienta ante la pregunta de “¿te lo has pasado bien?” La vergüenza, el pudor, el no querer herir a la otra persona a la que hemos sentido entregada y buscando la manera de hacernos feliz nos impide pedir lo que nos corresponde: esa satisfacción con la que todos nos ilusionamos antes de iniciar una relación sexual.

Pero existe otra explicación a este hecho: y es que a la persona insatisfecha le dé totalmente igual quedarse insatisfecha. Quizás esté enfadado/a por haber sorprendido un SMS comprometido en el móvil de su pareja. Y es que casi el 60% de las mujeres admite haber fisgoneado E-mails o SMS de sus parejas. Y no es de extrañar el recelo. Hace años, los psicólogos hablábamos de que los celos patológicos atendían a situaciones que no eran razonables, a sospechas infundadas. Pero ahora hemos tenido que cambiar el discurso al “si no estás preparado para lo que te puedes encontrar, mejor no busques.” Porque prácticamente la mitad de los 130.000 internautas participantes en esta encuesta declararon haber sido infieles. La mitad. Si a mí no me están siendo infiel, quiere decir que a mi vecina sí se lo están siendo. O a mi vecino. La cifra es enorme. Y la gente lo sabe. Lo sabe porque o bien ha sido infiel, o bien le han sido infiel. O bien conoce a alguien que lo haya sido o al que le hayan sido infiel. De ahí que se fisgoneen E-mails y SMS, en busca de la confirmación de esa infidelidad. La pregunta sería, ¿para qué? ¿Cambiaría la situación si se confirmase una infidelidad? Si fuésemos capaces de perdonarla, ¿para qué saberlo? Y si no fuésemos capaces de hacerlo, ¿de verdad queremos pasar el mal trago de saber que nuestra pareja se acuesta con otro/a?

Y sobre todo, ¿cuáles son los motivos de la infidelidad? Quizás esa diferencia entre el deseo masculino y el femenino sea una de las causas. Y quizás la forma de paliarlo sea satisfacer a la mujer en su atrevimiento, y al hombre en su frecuencia. Por cierto, por si alguno tenía dudas sobre ello, allí donde más se inician relaciones es en el entorno laboral /universitario. Parece que la materia o la meta en común unen más allá de la simple relación de colegas. De hecho, un 40% admite haber tenido relaciones con alguien de su entorno profesional, y un 30% de los que tienen pareja de hecho han conocido a su último ligue precisamente allí.

Pero volviendo al tema de cómo paliar las posibilidades de infidelidad, una idea puede ser filmarse manteniendo relaciones sexuales, aunque pocas colgarían el vídeo resultante en Internet aun si supieran que no van a ser reconocidas. Sin embargo al 50% de los hombres no les importaría (parece que tienen su autoestima más preservada) e incluso un 46% admite que le gustaría participar como actor en alguna película pornográfica. Lo cierto es que la falta de pudor del hombre es algo que sin duda envidia la mujer, más preocupada por cómo quedará en cámara que por el hecho de participar en un experimento divertido y diferente, como es filmarse a ella misma con su pareja haciendo el amor.


4. CURIOSIDADES.

Amén de las diferencias, el test arroja nuevos datos. Por ejemplo, el mito de que en una primera cita no se debería tener sexo se desmonta en nuestro cuestionario, ya que a un 60% de las mujeres y a un 77% de los hombres no les importaría. Hay que tener en cuenta que prácticamente el 70% de los participantes son menores de 30 años, es decir, pertenecen a una generación en que el sexo está desmitificado, en donde se ha entendido que no marca la diferencia ni en las relaciones ni en la personalidad. Si en una primera cita hay buena química y buenas vibraciones, ¿por qué no comprobarlas también en la cama? Nos alegra ver como los jóvenes no se andan con tonterías como nuestros padres o nosotros mismos, que pertenecemos a esa generación sexual de transición, en donde la mujer que se acostaba en la primera cita era considerada una mujer de moralidad dudosa (no apta para ser pareja) mientras que el hombre que lo hacía era un machote.

Aún así, siguen arraigadas emociones que parecerían debieran haberse superado ya: el sentimiento de culpa, por ejemplo. Aquellos que practican cibersexo (una manera discreta y fácil de conseguir un buen desahogo sexual) consideran en un 51% que están siendo infieles a sus parejas. En el caso de las mujeres la cifra aumenta hasta el 66%. Pero, ojo, los casados, precisamente, son los que mejor saben separar ese “desahogo” de una supuesta infidelidad: para el 64% de ellos no están siendo infieles por masturbarse con un nick al otro lado de la pantalla.

Y precisamente hablando de infidelidades, se nos confirma una sospecha: el homosexual es quien admite haber tenido más relaciones con hombres casados o con pareja estable. En realidad, es quien admite haber mantenido más parejas sexuales a lo largo de su vida: casi el 24% dice haber tenido más de cincuenta parejas, frente al 3'4% de heterosexuales.

Los homosexuales además, eligieron como parte más sexy de un hombre su... ¡paquete! Serán bandidos. Pero dieron la sorpresa los hombres heterosexuales, quienes eligieron como parte más sexy en una mujer su trasero (46%). Parece que la creencia de que pueden más dos tetas que dos carretas, va a ser que “no tanto como dos nalgas.” Sólo el 30% eligió el escote. Entre las mujeres heterosexuales, la parte más sexy de un hombre son sus abdominales (31%) seguido muy de cerca del trasero (26%.)


5. Y LA CRISIS TAMBIÉN HACE REPLANTEARSE LAS COSAS.

Este año, como novedad, se cambió la pregunta referida al dinero que estaríamos dispuestos a percibir por acostarnos con alguien que no nos resultase agradable, por una escala que iba desde un viaje al Caribe (precio más bajo) hasta el pago de una nueva casa (precio más alto.) Si bien el casi 60% de las mujeres no se vendería por nada, un 30% lo haría si le pagasen el resto de la hipoteca. Cabe pensar que muchas de las mujeres que contestaron no tenían a sus espaldas el peso de una hipoteca (recordemos que la edad mayoritaria del test es menor a 30 años) y por ello no se venderían frente a las opciones ofrecidas. Los hombres, en cambio, hasta en un 40% venderían su sexo por la hipoteca y un 20% incluso por un viajecito al Caribe.


6. EN RESUMEN.

Ya podemos afirmar con fiabilidad que las diferencias en la sexualidad entre hombres y mujeres son más que notables: el hombre más ardiente (de entre 30 y 39 años, residente en Santa Cruz de Tenerife y aficionado al Espanyol) está realmente muy por encima en sexualidad respecto de la mujer más fría (mayor de 50 años, residente en Navarra y aficionada al Osasuna.)

La infidelidad sigue estando a la orden del día (y creciendo), Internet sigue siendo un medio fácil, accesible y muy utilizado para el placer sexual, y la insatisfacción sigue siendo el gran campo de batalla de los sexólogos: todavía existe demasiada gente que no le tiene tomado el pulso sexual a su vida.

Pero existe un espacio para la esperanza: el IPS se acerca al 50 tanto en hombres como en mujeres (aunque ellas siempre por debajo) lo que da una visión más que aprobada de la sexualidad del español. Y en todo esto, también el romanticismo tiene su espacio, no todo iba a ser sexo puro y duro: casi el 85% de los que contestaron al Test del Sexo 2008 disfrutan de mirar a los ojos de sus parejas durante el acto sexual, a un 60% le gusta hablar durante el sexo (aunque sea para subir el nivel de calentamiento durante la relación, no deja de ser una comunicación, algo que se comparte), y un 75% prescinde de la música para poder hacer el amor en un espacio de intimidad, sensualidad y respeto, en donde sólo existen dos personas que se desean y dan rienda suelta a su pasión.

Y eso es, exactamente, el sexo.



Virginia CRENER
Psicóloga Clínica
Especialista en sexo de Sexole.com



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