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Hemos querido saber si tal frase insinuante resulta más excitante pronunciada por uno mismo, o bien excita más si se la dicen a uno. Y rotundamente, sin excepciones, analizadas absolutamente todas las variables, el resultado es aplastante: El 81% de la gente considera más excitante que se lo digan.
No obstante, hemos encontrado al respecto algunos datos de interés:
En una línea parecida, existía una pregunta en la que se pedía preferencia entre ser profesor/a que seduce alumno/a, o alumno/a que seduce a profesor/a. EL resultado es claro también: El 71% prefiere ser alumno seductor.
Sin embargo, hemos visto algo interesante, y es que la gente no fantasea, sino que adapta a ese rol seductor el que realmente ocupa en la vida. Por ejemplo, si vemos las respuestas por grupo de edad:

Claramente se observa que, a mayor edad, mayor preferencia hacia el rol de “profesor seductor”. Algo parecido sucede con el nivel de estudios; obsérvese como les gusta a los doctorados y posgraduados “mostrar sus conocimientos”:

También da un resultado interesante el estado civil: las personas que han perdido a su pareja (separados, divorciados, viudos) son más proclives a preferir el rol de “profesor seductor”:

Respecto a lo que decíamos acerca de desempeñar el mismo rol en la seducción que el que se tiene en la vida, cabe resaltar que el 43% de los que dicen dedicarse profesionalmente a la educación, prefieren el rol de profesor seductor. Por último, mencionamos de nuevo a los aficionados de Osasuna, que son los futboleros más dados al rol de “profesor”, con un 32%.